viernes, 18 de mayo de 2007

LA VERDADERA REALIDAD DE "LOS REALITY SHOWS"


En septiembre de 1999, la televisión holandesa tuvo la idea de homenajear la novela de George Orwell “ 1984” cuyo nombre hacia alusión a los personajes del libro. En esta novela el autor imaginaba cómo sería el mundo en el año del título (“1984”) y en este pretensión veía a los hombres viviendo bajo la vigilancia de alguien que todo lo veía, el “Gran hermano”.

Bajo este contexto, nació el primer reality del mundo, el cual fue y ha sido capaz de acoger muchísima audiencia y dar un giro al género de lo televisivo, ya que a través de su formato híbrido, expone la realidad cotidiana como un show, haciéndola un negocio rentable y duradero. Siendo así la base para crear muchos más realities en el mundo con diferentes temáticas.

Pero ¿porqué las personas se ven atraídas por este género? Lo real, lo verdadero, siempre ha sido buscado por los televidentes.La verdad en los sentimientos que transmite un actor en una telenovela, la verdad en las noticias, la verdad en los comerciales...
La saturación de los dramatizados donde los actores reflejan sentimientos y actitudes falsas y donde lo que va a pasar ya está dicho, ha hecho buscar al televidente algo más íntimo, más profundo que muestre toda la bajeza del ser humano y que exalta el morbo.

¿De verdad estos programas son verdaderos? ¿Será que están comprometidos con el papel educativo de la televisión? ¿Influirán positiva o negativamente en las audiencias juveniles?

Como dijo Hitcoht, “el cine es como la vida pero si las partes aburridas”.Los realitys son iguales. Para ninguno de nosotros, como televidente, sería entretenido ver a un participante de un reality durmiendo 8 horas. Lo interesante es ver cuando se pelea con algún otro participante o cuando van a ser eliminados o sea cuando se genera conflicto. Conflictos que los generan expertos en melodrama presentes en el reality. Que la primera prueba de talento en protagonistas de novela sea un beso, no es algo fortuito. De aquí empiezan a formar las parejas. En la isla de los famosos, dejar a un grupo de personas en una isla sin comida, sin objetos de limpieza en fin en unas condiciones muy precarias, exalta el mal humor e intolerancia de los participantes ya que no es lo mismo una persona con hambre que con la barriga llena. Darle trago a unos personajes que han estado sin comer los enloquece y hace que hagan y digan muchas veces cosas que no querían decir.

El papel de los editores también es fundamental en el desarrollo de la trama del reality. La musicalización en momentos románticos y tensos del programa no lo aleja para nada de una telenovela. También, la creación de personajes arquetípicos: si en proceso de edición se muestran a un personaje siempre llorando va a ser el llorón del programa. (Daniel en protagonistas de novela).Y esto no quiere decir que sea verdad. Pero como la trama así lo necesita solo se necesita un buen proceso de edición para lograrlo. Entonces ¿son reales? Lo único real son los programas de “También Caerás” o las cámaras escondidas nunca una persona va actuar normal si sabe que tiene una cámara al frente. Nada mas en cuando nos van a tomar una foto y en los videos caseros, miramos diferente, nos paramos diferente, hablamos diferente.

La realidad se ficcionaliza. La ficción ya no pretende imitar a la realidad, todo lo contrario. La realidad imita la ficción, porque recorta, selecciona parte de la realidad, a través de un mixer y cambios de cámara, cambia el punto de vista de los personajes y de la historia. Se decide quien aparece en la cámara y quién no; quién habla y quién calla; que se ve y que se esconde. Después de todo ¿no es acaso la realidad una construcción dada por convenciones ya sea en el ambito de la ficción como en el ambito de la misma realidad?

El público es una gran masa homogénea que no distingue edad, sexo ,clase social. Les gusta tener la sensación de estar allí, compartiendo por igual las experiencias de los integrantes de juego sin compartir ese sufrimiento sino disfrutándolo. Pero, además de ver reflejadas sus bajas pasiones en los participantes de los realitys, los televidentes tienen la falsa ilusión de que sus opiniones pueden influir y modificar el programa, aún cuando éstas pueden estar definidas de ante mano. En el casting por ejemplo, de Protagonistas de novela, se enfatizo en las academias de teatro y modelaje para la convocatoria. Entonces ¿Será importante el talento si lo que estan buscando son modelos?.

El televoto aparte de generar grandes ingresos para la productora; hace olvidar al televidente de que este supuesto “poder” se juega en realidad en otros espacios, el poder político por ejemplo, sustituyendo así el verdadero poder. Creyendo que se tiene poder para votar o eliminar a alguien, como se demostró en las elecciones presidenciales cuando se afirma en la Revista Semana que más colombianos votaron para sacar a alguno de los participantes de protagonistas de novela que para elegir a Álvaro Uribe Vélez como presidente. Durante los tres meses que duró el reality show, se registraron 6'400.000 votos a través de las llamadas telefónicas o Internet.

Pero los realitys, aparte de crear falsas ilusiones en la audiencia, también buscan el raiting volviendo lo privado como algo público. Donde en una sociedad capitalista de consumo como la nuestra, donde todo se muestra y todo se sabe , ya nada parece raro. El ideal de consumo se puede ver en 2 ejemplos:una persona que va recorriendo el supermercado, llenando su shopping car hasta arriba, tentado por todos los estímulos y sugerencias comerciales, incapaz de decidirse y el telespectador sentado frente al televisor con el control a distancia pasando un programa a otro, buscando no se sabe exactamente qué.

El consumismo tiene una fuerte raíz en la publicidad masiva y en una oferta bombardeante, que nos crea falsas necesidades. A medida que se va masificando el consumo de bienes e información, se observa el paso del hombre como sujeto creador (actor) al hombre espectador que encuentra diversión en cualquier cosa que le muestre, como buena y moderna pero que, sobre todo, exponga públicamente la intimidad del otro.

Pero esta exposición de la intimidad no es propia de la sociedad actual de consumo o de los reality shows. Desde el principio de la vida humana en la tierra. Un planeta que todavía no estaba globalizado, no sufría ataques de fanáticos terroristas, un mundo donde la masificación de la información aun no existía, pero desde que el hombre ha sido un espectador de la vida ajena.

Justamente, en el año cero cuando Jesucristo murió en la cruz, las cámaras no existían para hacer de esto una gran crónica televisiva para seguir paso a paso el martirio del pobre hombre que murió en la cruz bajo la administración de Poncio Pilatos . Obviamente, ni un sólo detalle de su martirio hubiese sido desperdiciado para las cámaras. Los clavos en las manos, la sangre, el sudor, la tortura, la soga y el látigo. Todo por cometer la blasfemia de proclamarse hijo de Dios. Siguiendo el recorrido, vemos cómo en la edad clásica, miles de personas en el Coliseo Romano aclamaban a los gladiadores eliminándose entre sÍ. También en la Edad Media, la gente se juntaba en las plazas para ver a los herejes quemados en una hoguera o pendiendo en una soga o quemando rebeldes y revolucionarios como Juana de Arco, muchedumbres enteras mirando encantadas como cortaban cabezas las guillotinas y las horcas.

¿Exacerbación del morbo? El hombre siempre utilizó este efecto catártico. Y no sólo con el horror o temor propios de la tragedia griega, sino también, con el placer ajeno, la vergüenza ajena, el escándalo ajeno, en fin “ la vida misma”, la ajena. Y sin ir tan lejos ¿qué pasa cuando observamos a una pareja que discute en un restaurante? ¿ o cuándo dos personas están hablando de algo interesante para nuestros oídos?¿ o cuándo hay un choque en una esquina?¿ o cuando simplemente la vecina de al lado no nos pierde la pista y sabe muchísimo mas de nuestra vida que de la de ella?

Así entonces, se hicieron necesarios medios de comunicación para satisfacer las necesidades de comunicación del hombre. Fue entonces cuando apareció la radio; el fax, teléfono y especialmente la televisión en los años 30 la cual se transmitía en directo y con un formato a blanco y negro con la proyección de noticieros y teatro al aire. Después fue avanzando con un formato a color y la proyección de series, novelas y por supuesto, noticieros. Todos estos programas llegan de manera directa a mostrar la vida de otro.

Todo este fenómeno fue acompañado del proceso de globalización que se ha venido desarrollando en esta época contemporánea , y que incita cada vez más al consumo de productos que, como sociedad capitalista, se han vuelto la base de nuestro desarrollo y crecimiento. Se fueron creando así en la televisión programas que contribuyeran este afán de competencia, dinero y consumo, manifestados en el raiting. Así, hasta hace poco, fue el fenómeno de los talk shows (Laura en América).Personas y personajes que se presentaban en los programas de tv para contar sus historias o testimoniar. Mujeres golpeadas, jugadores compulsivos, padres abusadores, alcohólicos etc. Pero parece que esto no fue suficiente para atraer audiencia.

La realidad de nuestra sociedad que está en descenso por ser netamente individualista, capitalista y salvaje, en la que la desocupación y la ocupación cumplen un rol fundamental, en donde para sobrevivir y entretenerse hay que utilizar valores como la critica destructiva, la eliminación de nuestros pares, las falsas opiniones y otras cuantas cosas mas para subsistir. Se crean pues los reality shows, a través de una tradición muy remota por la vivencia con otros , la subsistencia del mas fuerte acompañada por el bombardeo de los medios que hacen de estos programas algo atractivo y entretenido al público.
Las pantallas se convierten entonces en los agujeros de cerradura, por donde los psicólogos conductistas (teleespectador) estudiaban las conductas de los ratones (participantes) para sus experimentos mediáticos (entretenimiento).


Las alianzas efímeras entre los participantes para lograr permanecer hasta el final, en el afán de agradar y seducir al publico y sus compañeros, y de exhibir las conductas que cada uno considere mas apropiadas para lograr su objetivo.
Ira, avaricia, lujuria y otros quedan registrados en las cámaras y ante la mirada de un espectador que no deja de reconocer y/o rechazarse, complacido ante las debilidades y las intrigas de la trama.

Al generarse conflictos se suscitan pasiones donde valores como la lealtad , el juego limpio entre otros son invertidos. Como dice Elkin Rubiano[1] “si se pelean por 300 millones de pesos valores como la lealtad se van a ver invertidos ya que el más desleal es mejor competidor. En la isla de los famosos, por ejemplo, el formato pirata creaba una marca: el más tramposo ganaba, en el jugador, la inteligencia pasa a un segundo plano, la mentira y el engaño permiten ganar la competencia.

La lógica del cara a cara en Protagonistas de novela, es una burla como dice Omar Rincón[2] “se amenaza a otro en un país donde se amenaza constantemente la vida, la ética”. Someter a un grupo de personas a vivir en una isla desierta sin comida como dice Eduardo Arias[3] “es una parodia a la promiscuidad que padecen extensos sectores colombianos con la diferencia de que estos lo hacen porque les toca (miseria, desplazamiento, inequidades)". La banalidad es otro valor invertido cuando se amenazan por no haberse servido un huevo perico o porque no le presto la crema dental en protagonistas de novela. La fama también es un valor: se busca ser públicos y el dinero lo compra todo.

Queda una vez reafirmada esa vieja sentencia de que la publicidad vende huecos, y esta última de la mano del mercadeo impone normas categóricas, crea "verdades " e impone modelos de vida aun "contra natura", construyendo realidades esquizoides como en la obra teatral de Anderson "El nuevo traje del emperador" donde todo un pueblo, cree ver el traje del emperador cuando en realidad esta desnudo. Los realitys se constituyen en el último eslabón de una cadena de hechos que consolidan los paradigmas neo liberales que pontifican el mercado, refirmando la vieja sentencia de que el fin justifica los medios en una especie de neo darwinismo, que exalta la selección natural y la ley del más fuerte, donde el éxito y la fama se dirigen como valores éticos. ¿No será que lo realitys con sus trompetas marciales anuncian el comienzo del fin, el Apocalipsis de una condición humana que reduce hasta la misma sobrevivencia a la de un residuo solidó ( por no decir basura ) que se descarta y elimina como un lata de coca cola ?




[1] Sociólogo de la Universidad Nacional. Conferencia sobre los reality shows en la Universidad Autónoma.
[2] Critico de la Televisión Colombiana
[3] En su articulo “Realidad Destrozada”

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